Crítica Personal al Mundo Contemporáneo (VIII): Conclusión

8. Conclusión.

            Aunque me dejo temas en el tintero, he querido hacer un análisis rápido del mundo que me rodea, desde la visión de una persona normal en los años de su juventud. Las razones son múltiples.

En especial, me siento agobiado, mareado, enfadado, insultado y frustrado por todo lo explicado anteriormente.

Busco la verdad de las cosas, y ansió lo infinito. Pero aquí todo el mundo tiene la razón y nadie se equivoca. Falta la empatía por todos los lados. Uno coge los medios de comunicación, y ve que la idea del periodismo objetivo brilla por su ausencia. La manipulación es tremenda, y sobretodo muy atractiva. En todos lados. Cuesta mucho analizar y contrastar datos para averiguar la verdad de las cosas, obligando muchas veces a ignorar temas que seguramente son de vital importancia, pero que si se hiciera caso a todo, uno se volvería loco. Y mucho más aún si cabe, si intenta explicar sus opiniones a una mayoría ciega a sus ideologías, sin buscar la belleza que hay en lo verdadero.

 

            En el mundo siempre habrá problemas. Pero en los últimos tiempos se han multiplicado por millares. Temas que no he tratado como la empatía, la pobreza material o espiritual, el respeto son uno de tantos. Y a vista de pájaro, las bases de las grandes desgracias de nuestro tiempo.

 

Hemos de perdido mucho, pero también hemos ganado mucho. En balance las cosas pueden resultar positivas. Y mucho en el futuro. Solo hemos de empezar a pensar por nosotros mismos, sin que nada ni nadie, aunque sea lo más cómodo, aunque sea nuestra ideología, nos manipulen.

 

Entre todos y de alguna manera podemos mejorar las cosas. Pero hay que sentarse, informarse, e indicar que es lo realmente importante. La Verdad es la meta. Con ella se cumple cualquier consigna de “Libertad”, de “Igualdad” o de “Fraternidad” en el sentido auténtico de su significado.

 

Después podremos idear un sistema social en el que todos seamos justamente representados y respetados. No puedo ofrecer más soluciones a mis críticas que esta. Esto es un trabajo enorme, y sería una grosería por mi parte el querer imponer soluciones a los demás, pues esto es algo que se escapa al individuo. Es de todos.

 

Una de las cosas más bellas que ha tenido la humanidad ha sido su propia existencia. Y ese es el sentido de su vida. Existir. Y sobre todo, por y para los demás.

 

Admirar la realidad es ser libres. Esa es nuestra naturaleza y es a lo que ansiamos. La denuncia, el odio, la revancha, el proselitismo, el racionalismo o el fideísmo no es la meta. No es el progreso.

 

Y concluyo con una rotunda afirmación al respecto. El ser humano no ha nacido para progresar. Ha nacido para alcanzar el infinito.

 

José María de la Torre Bugidos

25-10-2007

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