Crítica a la película Bella (2008)

 

Hoy he ido a ver la película “Bella”. La verdad, en lo que llevaba de año, yo decía que las mejores películas que había visto (cosa diferente a “las mejores películas del año”, que incluyen las que no he visto) eran “WALL-E” y “The Dark Knight”.

 

Pero he de reconocer el poco cine que he visto. Al menos de calidad. “Bellasupera y con creces a las anteriores. Fui a verla sin más, con la recomendación de un mail que recibí, sin ninguna gana en especial, para pasar el rato ante mi soledad y los últimos sucesos que me mantienen bastante deprimido.

 

Y es francamente buena. Un canto a la vida. Me ha emocionado. Salí del cine llorando (más bien intentando aguantarme).

 

Algunas veces había pensado en mis imaginaciones si yo podría hacer algo parecido a lo que decide hacer el protagonista José. Nunca se sabe si uno lo llegaría a hacer. Ojala tenga esa valentía dentro de mí. Pero el habérmelo preguntado me hizo sentirme más cercano a este personaje.

 

Además, el entregarse a esa mujer y ayudarla, así como a su futuro hijo, se ve recompensado en sí mismo sin pretenderlo, al encontrar de nuevo el sentido que él mismo había perdido a raíz de una tragedia pasada.

 

La valentía que tiene en todo momento, fiel a una filosofía de vida exquisita, y el como ayuda a su amiga en todo momento me emocionó tanto que uno sale de la sala pensando porqué no hay esa filosofía en la sociedad.

 

En el mundo ocurren cosas malas. Es nuestra manera de encajarlas lo que nos diferencia. Yo veo que con esa filosofía, los personajes llegan a ser felices de verdad.

 

Hay escenas tiernísimas, como el llanto de un hijo ya adulto en brazos de su madre, o el encuentro de una niña con su madre por primera vez, o la gratitud eterna de una mujer salvada de la tragedia. Y escenas duras, que hacen una película realista con personajes esperanzadores.

 

Salí con un sentimiento contrario al que salí con la entrega de Batman citada anteriormente. Esa película era oscura y se atisbaba poca esperanza. Además su conclusión final del que un fin noble justifica los medios me resultaba desagradable.

 

Al contrario, “Bella” es todo lo opuesto. Y no son superhéroes en trajes de malla ajustada luchando contra muy bien logrados villanos. Son seres humanos comunes. Como nosotros.

 

Por último me hizo pensar en el papel del hombre ante la mujer embarazada.

Estoy sola. No puedo tenerlo” dice en cierta ocasión la protagonista femenina de la película al hablar de su embarazo. “No estás sola”, le replica él.

 

Era algo que me llevaba atormentando desde hace años. Los hombres no nos embarazamos, ni tenemos los enormes cambios hormonales que se dan en la mujer. Como dice la chica en la película, podemos irnos sin tener que preocuparnos por nuestras responsabilidades, y disfrutar de la vida sin tapujos, pues no pasará factura en nosotros. Uno se siente casi como un “parasito” inmerecedero de la vida. Y casi sentía lástima de los infantes varones, pues al crecer serían otras lacras como yo.

 

Pero nada más lejos de la realidad. El ser humano, mujer y varón, es un ser único, con pequeñas diferencias biológicas tanto en raza como en género. Somos iguales en dignidad.  Todos sufrimos y nos alegramos de igual manera.

 

El chico no la responde a la crítica al hombre que hace la mujer de manera verbal. Pero lo hace con sus acciones. El hombre no pasará las vicisitudes hormonales de la mujer, ni se quedará embarazado. No es su naturaleza tener que hacer eso. Casi una pena, porque la relación que tiene una madre con su hijo es una de las cosas más increíbles que ha podido existir en la vida. Es un don de las mujeres.

 

El hombre existe, entre otras cosas, para que la mujer no esté sola. NO ESTA SOLA. Es su deber acompañarla y ayudarla en todo momento. Esa es su verdadera función con el otro género.

 

Y más ahora que muchas mujeres son obligadas a abortar, no hay que abandonarlas (algo que trata de una manera elegantísima la película. No levanta polémica, pero muestra la autentica realidad de la tragedia). Por ellas y por sus hijos.

 

En el Génesis se dice que ante la soledad del hombre, Dios creo a la mujer. Y ambos se unirían en amor mutuo. Ciertamente la mujer existe ante la soledad del varón. Pero la responsabilidad del hombre es que la mujer tampoco esté sola. Porque es carne de su carne. Somos el mismo ser. Y si Dios no había creado a otro ser para que la mujer no se sintiera sola, era porque ya estaba el hombre para ello.

 

Y no estoy hablando del aspecto matrimonial, o sexual, solamente. Si no en todos los ámbitos. Los personajes de la película no eran pareja o terminan enamorándose, aunque bien podrían haberlo hecho. Tal vez nos habrían mostrado alguna escena con erotismo explícito que tan de moda está hoy en día, aunque no hubiese venido a cuento. Solo para alimentar el placer de la vista.

 

No. Los personajes de la película se amaban, en el significado auténtico de la palabra AMOR. Y da un sentido a la existencia del varón, por encima del macho animal de la manada y por encima de la biología, que sin tapujos me hace atreverme a decir que me ha hecho darme cuenta del verdadero sentido de mi existencia como hombre.

 

Y eso que solo es una película que no está ni la mitad de publicitada que las superproducciones vacías que comúnmente estamos tragándonos. En fin. Algo parecido a lo que me pasó, y a lo que pasó con “Sophie Schöll: Los últimos días”, una de mis favoritas.

 

Ojala no haya sido el único en ver y sentir todo esto.

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