Tormenta

El humilde navío lloraba en alta mal en una borrasca sin igual.
Las olas crujían sin parar con un sonido desconsolador,
mas yo seguía sin parar de pensar en mi humilde dirección.


“¿Qué es lo que buscas?” – sonó una voz.
“¿Quién habla?” – respondí con pudor.
“¿Qué es lo que buscas?” – repitió la voz.
“¿Pues acaso no se ve?” Un buen lugar dónde descansar.
“¿La tormenta acaso no ves?” – inquirió.
“El timón no he de soltar” – me excusé.
“Pues deja el timón, la tormenta de arrancarte la vela mayor a punto está.”

He
aquí pues la pequeña historia de cómo se puede llegar a olvidar lo que
importa de verdad. Tal vez sea hora de disfrutar del bello mar que se
me permite observar.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: