Opinión sobre Democracia Real

La Rosa Blanca fue un movimiento de unos pocos jóvenes de la Alemania nazi que se atrevió a oponerse, mediante panfletos, de forma apolítica y pacífica, a la barbarie nazi. Fue fundado en junio de 1942 y existió hasta febrero de 1943. La verdad es que no acabaron muy bien. Muchos de ellos fueron fusilados. Sin embargo, la semilla que no muere no da fruto, y su legado llega hasta hoy en día.

Cuando descubrí aquellos jóvenes gracias a la película “Sophie Schöll: Los últimos días”, me quedé impresionado. La primera pregunta a la mente fue: “La generación de mi abuela era capaz de autenticas proezas. ¿Por qué mi generación está dormida?

Claramente, los jóvenes alemana de la edad de mi abuela estaba también dormidos, como el resto la población de la época. La Rosa Blanca intentaba despertarlos. Su razón era que si nadie dentro de Alemania se oponía a las barbaridades y las desgracias que el nacional socialismo estaba trayendo al país, ¿qué opinión les valdría a las generaciones futuras? ¿Cómo podrían justificarse? Claramente, para que el triunfe el mal, solo hace falta que la gente buena no haga nada. Por eso el mal es la ausencia de bien.

De todo este planteamiento hace ya cinco años. En aquella época cambie mi modo de pensar a uno completamente nuevo, inspirado en lo que aquellos chicos me infundían. Sabían pensar por si mismos, sabían analizar la realidad correctamente, y dar soluciones objetivas. Eran titanes con pies humanos.

Por esa razón escribí una reflexión por aquel entonces acerca de mi planteamiento del mundo contemporáneo de principios de siglo XXI. Mi opinión rondaba sobre algo que estos últimos días está muy de actualidad. El sistema falla. Y falla mucho.

Generalmente solemos inflar mucho la importancia de los acontecimientos presentes pues es en el presente en dónde existimos. El pasado ya pasó, el futuro está por llegar a ser. El momento actual es una lupa que distorsiona el tamaño, y por el cual puede parecernos que los eventos que vivimos son de gran calado. Solo el tiempo nos dará o no la razón.

Ahora, parece que las espontáneas manifestaciones de descontento por parte de jóvenes de mi generación son históricas. Yo he querido analizarlas seriamente, intentando que mis influencias no llegasen a ser más que meros instrumentos para analizar lo que veo ante mis ojos.

Mi primera tentación fue querer compararlo con la Rosa Blanca. La juventud estaba dormida, y parecía despertarse. Mas no obstante, la Rosa Blanca es un movimiento muy diferente que solo abarcó a unos pocos jóvenes que dieron su vida por su causa. Tampoco el contexto era el mismo. Hitler y la guerra no es comparable con la crisis social que vivimos hoy en día.

Mi conclusión fue ambigua. Por una parte me alegra ver que la gente se despierta. Aunque ¿de qué manera despierta? Lo que yo veo es a una masa descontenta, pero básicamente con las mismas ideas que tenían antes de enfadarse. Saben que el problema es el sistema, pero están obligados a usar al sistema, y muchos ni saben que lo siguen empleando.

Lo peor de todo es que quien haya ideado esto (pues si sale tanto en televisión es porque a alguien con poder le interesa que esto se difunda, ya que los últimos años otras manifestaciones del mismo tamaño han sido muy poco publicitadas) no se da cuenta que ha despertado a un gigante dormido. ¿Es cierto eso? Un gigante, sí, pero ciego, y seguramente imposible de manipular.

La primera organización, y la frase que más se oye es “Democracia Real Ya”. Aquí es dónde se ve el quid de la cuestión, algo que he corroborado escuchando a todos los que apoyan el movimiento.

Nuestro sistema está basado en democracia. Yo no lo llamo así. Desde mi punto de vista es una Oligarquía elegida. Ni siquiera la llamo Aristocracia. No es el gobierno de los mejores, es el de unos pocos. A parte, una democracia a la ateniense a en un país de millones de personas es inviable.

Los manifestantes quieren democracia, pero ya hay democracia. Quieren una real, ¿pero qué es una democracia real?, ¿una a la griega? Ya he indicado que eso es imposible de llevar a la práctica.

Aquí es dónde veo el problema de fondo. El problema es que los convocantes no se han despertado realmente. Siguen dentro del sistema. ¿Pero qué es puñetas es la democracia real? Tenemos tan sobrevalorada esa palabra que casi parece haberse convertido en un Bien Absoluto, al modo de las ideas de Platón. La democracia es buena en sí misma, opinan todos. Pues no.

La democracia es tan buena o mala como pueda ser una herramienta, pues eso es lo que es: un instrumento para organizarnos los humanos en sociedad. Preferimos la democracia porque creemos que es más difícil corromperse dentro de ella que con otros sistemas políticos claramente injustos e inhumanos.

La democracia no puede tener la última palabra de todo, pues hay cosas que aunque las digan la mayoría, no por eso está bien. Por ejemplo, el matar. Los derechos humanos son “anti-democráticos” en el sentido que nos son negociables en el consenso.

El mal anida dentro del corazón humano, no en los vestidos que se ponga. Los jóvenes pedimos un sistema más justo, sin dar auténticas soluciones. Si quitamos lo que hay ahora habrá que poner algo mejor, ¿no?

Al fin y al cabo, la democracia existe desde hace poco, y ha habido monarquías y aristocracias en la que la gente podía seguir haciendo sus vidas con cierta libertad, y tan felices. Cuando se quitaron aquellos sistemas era por poner algo mejor, y se ofrecieron soluciones, unas más acertadas que otras, en la que ha triunfado las democracias.

Por otra parte, solo se habla de los “culpables”. La crisis de todo la tienen los banqueros y los especuladores. Cobran sueldos millonarios y no hacen nada.

Pues no. Eso es demasiado simplista.

La personas tenemos un problema, y es que necesitamos chivos expiatorios a quién echarles la culpa. Ya sea de causa natural o humana.

Ciertamente los banqueros y los especuladores (sea quienes supongamos quienes sean) son piedra importante en este puzzle. Pero también el pueblo somos culpable de nuestra desgracia. Tal vez, hasta nos la tengamos merecida. Cuatro razones doy de ello: Política, Ideológica y Social.

1-Políticamente: porque en vez de votar a gente competente, votamos a los partidos con los que más a gusto estamos.

2-Ideológica: porque si tenemos el problema del bipartidismo, del que tanto se quejan en las movilizaciones, es porque somos esquizofrénicos. La mentalidad Izquierda-Derecha tan obsoleta que arrastramos desde la Revolución Francesa solo pueden hacernos bipartidistas. Ese es el auténtico sistema. ¿Queremos una democracia diferente? Aniquilemos las izquierdas y las derechas. Abandonemos las ideologías por un realismo humanizante. Yo, individualmente, abogo por el personalismo.

3-Social: Pues si no creamos riqueza y dinero, nos empobrecemos. Todos queremos vivir bien, y holgadamente. No hemos apostado por nuestras industrias, hemos creado el binomio proletario-patrón, y no salimos de ahí. Quienes quieren derechos han de cumplir obligatoriamente unos deberes. En España no los hemos cumplido, por lo tanto, no es posible cubrir nuestros derechos. Las empresas se han ido, y el paro ha crecido porque no hay nada para crear riqueza. LA manera de como salieron en Japón de la crisis de la guerra mundial fue trabajando, ¡y muy duro! Una vez creada la riqueza, ya nos podremos poner de acuerdo en como repartirla justamente. Pero sin crearla, ¿con qué derecho vamos a pedir derechos?

4-Moral: Nosotros mismos hemos corrompido esta sociedad. No buscamos la verdad ni el bien en sí, sino en relación a nuestros intereses. Nos creamos “excusas” y eufemismos para poder hacer cosas que son malas en sí mismas y que atentan contra la dignidad de la persona. Esta es la más importante de todas las causas. Pues con la moral relativista de hoy en día, en la que todo vale, un Carpe Diem inflado se crean las otras causas. Personalmente, además, es muy triste ver que vivimos en un mundo en el que acusamos a banqueros, pero no a futbolistas, ni falsos artistas que viven del cuento más que nadie y cobran más que los primeros sin crear nada ni producir nada. ¡Pero incluso si defendemos a gente que se lucra con la vida de los demás! Somos unos hipócritas.

El movimiento me decepcionó por eso. Está vació, no ha llegado al fondo del asunto. Veo que da palos de ciego. Quiere imitar las movilizaciones de la Primavera Árabe y la islandesa, con las cuales tienen gigantescas diferencias, entre ellas, la idea aglutinadora. Los musulmanes al menos luchan por algo concreto. ¿Nosotros?

¿Luchamos acaso por limpiarnos la conciencia?

Anuncios

2 responses to this post.

  1. Posted by Baciu, Paul Alexandru on 21 mayo, 2011 at 19:54

    José María, es cierto que parte de responsabilidad la tenemos todos como sociedad. Y digo parte porque ¿cómo una sociedad que ha sido pre-condicionada y manipulada puede ser libre y pensar por sí misma sin condicionamientos? Por supuesto que ello no nos exime de nuestra responsabilidad pero la tarea es mucho más ardua… La Modernidad ha favorecido una cultura basada en el consumo fruto de la revolución industrial, los avances en informática, el dinero y la manipulación de valores mediante los mass-media. Es pues el hombre libre de actuar por sí mismo? Tengo 22 años y no estoy seguro hasta que punto soy libre en lo que hago y elijo sin ser influenciado. Otra cuestión es esta ¿el resultado de esta sociedad basada en el consumo sin sentido (salvo el del beneficio propio) ha sido impulsada deliberadamente por los poderes imperantes? Yo diría que en principio no pero hoy día (con la globalización económica) habría que preguntarse en qué proporción el “endogrupo” (grandes corporaciones) actúa en el mundo y en que proporción somos todos nosotros que vamos a la deriva como humanidad? Y ahora esta manifestación. Desde luego es un cambio de actitud importante: de estar de brazos cruzados a salir a la calle pacífica y organizadamente. Es un buen principio, ¿cambiará algo? ¿no está empleando las mismas categorías que pretende criticar? Hay una cosa clara y preocupante: la Modernidad (de la que nosotros somos sus hijos) producirá el comienzo de un desgarramiento inexorable del tejido comunitario por efecto de la abstracción reductora que las relaciones económico-técnicas empiezan efectivamente a operar sobre dicho tejido comunitario. Los individuos en las ciudades se sienten cada vez más solos. La sociedad se está reduciendo cada vez más a una visión económico- técnica, a una visión abstracta, es decir, desarraigada de la comunidad en pro del beneficio monetario.
    “La actitud modernista consiste en una negación meramente abstracta de lo que de suyo ya era a su ves una negación abstracta -de la vida comunitaria y personal real-, incapaz por tanto de percatarse de la realidad humana concreta que está siendo abstractamente negada por aquello frente a lo que a su vez ella no menos abstractamente se rebela”. Juan B. Fuentes Catedrático de Antropología Filosófica UCM.

    Así pues, los problemas son muy graves y no se solucionaran con esta manifestación pero esn un inicio, una actitud de rebeldía contra el actual sistema, sólo falta DESCONDICIONARNOS (si es que eso es posible). Y ¿cómo? Con conocimiento, estudiando nuestra Historia, realizando un análisis (pero no apuntando al propio contenido) apuntando a la estructura que ha hecho posible este tipo de sociedad.
    Quizás sea más fácil que eso, quizás nos falte bondad hacia al prójimo.

    Responder

  2. Hola, ante todo, gracias por leerme y contestar. En muchas cosas estoy de acuerdo.

    La verdad es que dices cosas bastante ciertas. Pero has de tener en cuenta que es imposible no tener influencias de ningún tipo (padres, amigos, colegio, prensa…). Básicamente vivimos influenciados por nuestro entorno, y no por ello perdemos nuestra libertad. Estamos condicionados siempre, pero no, no determinados.

    Yo opino que tenemos la inteligencia suficiente para saber cuando nos pueden estar manipulando. Para ello hay que ser realistas y pensar por nosotros mismos.

    Por eso, aunque nos manipulen, eso no quita nuestra responsabilidad última en los actos que realicemos, pues salvo que tengamos una conciencia involuntariamente errónea, tenemos la capacidad suficiente como para superar a las grandes corporaciones de manera individual.

    Por otra parte, más que modernismo, hoy en día me preocupa más el post-modernismo. Tu opinión ha mostrado claramente la decepción que te produce esa filosofía, pero hay que tener cuidado, pues en esa decepción podemos caer en un peligroso relativismo en el que todo lo vale.

    Por mi parte, yo soy escéptico con este movimiento, peor soy consciente de que será el tiempo el que de la razón a uno u a otros. Al fin y al cabo, somos humanos.

    De nuevo gtacias. Y sí… creo que en esta sociedad nos falta bondad al prójimo…

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: