Archive for the ‘Escritos propios’ Category

Soy Cristiano

Los acontecimientos recientes en Madrid, a pesar de no poder haber ido físicamente, me han hecho pensar.

Los cristianos somos un grupo que no deja indiferente a nadie. O somos odiados, o somos amados.
No suele haber medias tintas. Las críticas que nos lanzan suelen ser de varios tipos. O se nos acusan de rebaño sin cerebro que seguimos a un Dios inexistente; o se nos acusan de hipócritas; o se nos mofan de nuestra espiritualidad.

Las críticas se suelen lanzar de una supuesta racionalidad anclada en una concepción arcaica ilustrada. No somos muy diferentes de aquellas tribus a las que adoraban a un tótem para que lloviera.

Precisamente la religión judía lucho encarnizadamente contra la superstición y los tótems. Idolatría al fin y al cabo. Mas no nos centremos en este punto.

Decía que no dejamos indiferentes. Eso es porque somos muy fuertes. Pero esa fuerza no proviene de algo físico. No vamos empalando a apostatas por las calles, y mantenemos así intacta nuestra fe; aunque algunos ciertamente les gustaría. Nuestra fuerza solo es capaz de soportar los envites de supersticiones, racionalismos e ideologías diferentes si es una fuerza espiritual.

¿Qué fuerza es capaz de mantener acaso una doctrina que, a simple vista, no parece muy diferente de otras que han aparecido a lo largo de la historia, y que ha sobrevivido a todas?

A pesar de toda esa fuerza, somos muy débiles. Somos humanos, y cometemos errores. Nosotros decimos que pecamos. Otros dicen que somos unos hipócritas meapilas, o cosas peores. Esos errores pasan factura, y resquebrajan la fe mientras el llamado “Silencio de
Dios”
se hace patente en nuestra maduración personal. No solo soportamos ataques externos, si no también internos.

Durante mucho tiempo he creído que agachando la cabeza podría convivir rodeado de creencias que no eran las mías. Quería creer que esa
actitud permitiría un sano dialogo entre, por ejemplo, ateos y creyentes.

Y estaba equivocado. El dialogo imprescindible entre seres humanos no puede nacer de una vergüenza de nuestra Fe. Ellos no lo verán así, y aunque por delante puedan incluso hasta aceptarnos, por detrás nos apuñalarán hasta que nos desangremos y desaparezcamos. Por eso la fe no puede restringirse solo al área privada: Es condenarla a la desaparición que tantos desean muchos.

El dialogo ha de aparecer con el respeto mutuo; cuando ambas partes se reconocen mutuamente. Cristo solo tiene nuestras bocas y
nuestras manos
. No podemos esperar siempre un acto sobrenatural que nos acuse de fideístas. Hemos de gritar: “Aquí estamos. Somos los seguidores de Cristo.

Si os molesta, os fastidiáis; pero tendréis que
reconocernos. Estamos aquí, y no nos marcharemos. A nosotros también nos
molestan cosas, y nos aguantamos.

El ser humano no le cabe no ser religioso. El mismo hecho de ser ateo es tomar una actitud religiosa.
Relegar al ámbito privado la religión es lanzar al espació público una actitud religiosa: “qué no hay Dios”.

Y como al ser humano no le cabe no ser religioso, eso significa que le pertenece muy a dentro de sí mismo, y a través de él humano, a la sociedad entera. Lo privado se convierte en público dependiendo de la escala a la que lo veamos.

Las personas malas existen, sin duda; pero la inmensa mayoría de la gente queremos tender a hacer las cosas bien, aunque muchas veces nos equivoquemos. Muchos de quienes nos critican es porque nos consideran el mal. A esa gente también ha de llegar nuestro mensaje, nuestro dialogo. No somos gente malvada. Somos como ellos, hechos de la misma materia.

Pero no avergonzados, si no orgullosos: Somos los Hijos de Dios:
“Hola. No somos unos descerebrados. También tenemos científicos, filósofos, poetas, artistas, e intelectuales”.

Seguir a Cristo no puede, ni debe ser una decisión tomada desde la superstición; pero tampoco hace falta tener una gran
inteligencia para poder seguirle.

Podrán burlarse de nosotros, escupirnos, enfadarse, mentir sobre nosotros. Querrán avergonzarnos, y relegarnos. Blasfemarán e insultarán a Dios.

En las Jornadas Mundiales de la Juventud de este año lo he visto claro: Les hierve nuestra existencia. Les cegamos cual foco potente. El ser racional se vuelve irracional al no poder comprender qué significa y qué valor tiene realmente lo que creemos.

Me he cansado de callar. Estoy aquí y soy católico. No por manipulación, pues ¿quién manipula a quién? Si no por convicción, por reflexión
profunda. La pelota está en vuestro tejado.

No somos ni homófobos, ni asesinos, ni machistas, ni retrógrados, ni nada por el estilo. Estemos orgullosos. Somos cristianos, y nuestra doctrina se reduce a una sola palabra: Amor.

 

 

Demostración de Dios

Estoy estudiando filosofía, y eso no es bueno.

En mi reflexión mientras estudiaba, estuve observando la demostración de San Anselmo, las cinco vías de Santo Tomás, y la reflexión de Descartes.

Todos nos hemos preguntado por Dios alguna vez. Unos lo han descartado y otros admitido. Uno no puede mostrarse indiferente.

La mayor crítica que se suele hacer a los creyentes viene de la demostración empírica. Dios no tiene más razón de ser que cualquier otro ser imaginario. Si Dios existe, quienes tiene que demostrarlo científicamente son quienes afirman su existencia.

Es dificil hacer una contraréplica a eso sin tener una preparación teológica y filosófica. Dios no es como otro ser imagiario. Sus características son tales que se encuadra dentro de lo que se conoce no como un ser posible. Si no como un ser necesario. No atenta contra la Razón, si no que la fundamenta.

Pero es una fundamentación desde la Fe. Y Fe es creer. Cae fuera del ámbito de las ciencias empíricas. Dios está fuera del alcance de la ciencia porque no depende de ella para dar una explicación del funcionamiento del mundo, tan solo de su necesidad, es decir, de lo qué es, en su esencia, esta realidad que vivimos y experimentamos.

Hasta aquí, lo que yo ya sabía. Mi pregunta está en la posibilidad de fundamentar una demostración de Dios. ¿Por qué después de tanto tiempo los creyentes no hemos sido capaces de dar una?

¿Acaso es cierto qué Dios no existe? Eso sería la respuesta facilona. Dios puede existir sin poder ser demostrado. Es más. Nunca puede ser demostrado.

La razón que alego, la que reflexione, es la siguiente: Dios nos creó sencillamente diferente a los animales. Estamos en desequilibrio. Los animales tienen instinto, y se adaptan al ambiente según estos. Lo tienen todo hecho. Los humanos, no. Nuestros instintos son casi ausentes, nacemos débiles, y solo tras muchos años de esfuerzo y cuidados, seremos independientes. Necesitamos de nuestra inteligencia y libertad para dar forma a nuestra existencia con nuestras elecciones en el medio en el que vivimos. Como decía Ortega y Gasset, soy “Yo y mis circunstancias“.

O sea, somos libres. Si creemos en Dios, creemos que él nos hizo libres. Si queremos creer en Él, esta ha de ser una decisión Libre, no obligada.

¿Qué ocurriría con una demostración de Dios? Si se consigue demostrar la existencia o no existencia de Dios, no habría libertad. Si Dios se manifestara de manera clara y concisa; o un físico demostrara la incompatibilidad matemática de su existencia de una manera total; estaríamos obligados a admitir esa Verdad.

Quien no siguiese esa verdad, sería un necio tanto como quien niega el sol, que la tierra es cuasi-esférica, o que necesita respirar para vivir. Ya no sería una elección. Ya no habría Fe, habría Evidencia. No habría Libertad.

Por eso Dios no se puede demostrar. Hacerlo sería condenar la Libertad. Y Dios nos quiere Libres, sobretodo de admitirle o no. Uno ama a quien quiere, y Dios no es cualquier Ser, en él se dan todos las perfecciones, por eso si se demuestra que existe estaríamos obligados a amarle, y eso no es amor, ni elección.

Nos parecemos a Dios en nuestra libertad, entre otras cosas. Por eso no se puede demostrarle.

Tan solo tenemos los indicios que Él mismo nos deja, para que creamos que exista, y elijamos si le queremos o no. En eso consiste la Fe.

El Mal

Hay temas que mejor no tratarlos. Hay cosas que mejor no
razonarlas. Hay situaciones que mejor olvidarlas. Sin embargo, nos tocan. No
podemos ignorarlas. Nos afectan demasiado.

Es el Mal.

El mal puede ser entendido de muchas maneras, y no puede ser
entendida de una manera homogénea. Hay muchas clases de males. Son de esas
cosas que sabemos que son, pero no sabemos explicarlo. En este caso es más
acuciado porque el mal no se deja encerrar en tales entendidos. Sin embargo
tiene en común una cosa. Que duele.

El mal es el absurdo, el daño, lo ilógico. Es nuestro mayor
enemigo.

El mal ha sido la prueba de muchos para negar la existencia
de un Dios personal con infinita bondad. Es una fortaleza imposible de
destruir.

La cuestión no es centrarse en los tipos de males que
existen, o de cómo el Ser Humano está implicado directamente en su existencia,
siendo su mayor expresión en la realidad.

Al mal se le ha entendido de muchas maneras. Desde una
visión dualista, en la que la realidad es una lucha interminable de dos
términos absolutos (el Bien y el Mal); pasando por una visión nihilista e
irracional en la que el mal es el gran vencedor y legislador; hasta una visión
entendida como que el Mal es la ausencia de Bien, y este solo puede ser
entendido como la oscuridad es la ausencia de luz, o el frío la ausencia de
calor. La última posición ha sido interpretada así tanto en el mundo griego,
como en el cristiano, provocando la desaparición de las otras. Es esta la que
parece más acertada.

El mal es algo que por su naturaleza es muy diferente de
todo. Si fuese un antagonista del Bien en una guerra épica, se habrían acabado
mutuamente hace tiempo. Si fuese un absoluto, no existiríamos.

Además, no solo es la ausencia del Bien, si no la ausencia
de la Razón. El
mal es irracional. Es imposible descubrir su esencia por eso mismo.

La razón por la que se escriben estas líneas es por
reflexionar en un punto que parece muy iluminador leído a cierto autor. El mal
existe porque existe el Universo. Es decir. La realidad es un mundo finito, de
cosas contingentes, con límites. No es infinito. Si lo fuera, todas sus
cualidades serían infinitas, y eso se ajusta a una descripción muy conocida.
Sería perfecto, omnipotente, omnipresente y omniconsciente. Sería Dios.

Eso deja de lado a una visión panteísta, es decir, que cada
ser del mundo es una emanación del Universo, siendo este la divinidad. Si esto
fuese así, no habría una realidad tal y como la conocemos.

Entonces se explicó que al ser finitos, a no ser perfectos,
no somos Bien absoluto, si no en referencia a él. Hay cosas más buenas que
otras. Por lo tanto, hay cierto Mal en referencia a nuestra distancia a la
perfección. Y la perfección nos es imposible, pues si no, seríamos Dios. Por lo
tanto el mal existirá siempre ligado a nuestra existencia.

En pocas palabras, el mal existe porque el Universo es un
lugar de seres limitados.

Es muy empalagoso todos estos párrafos escritos. Sin embargo
no eran más que para hacer entender lo que se deduce de todo esto.

¿Por qué Dios permite el mal? ¿por qué creo un mundo
limitado? En realidad no lo permite, es porque tiene que ser así. No puede
existir una Creación perfecta y no limitada. Si esta fuera así, no sería un
Universo, sería un Dios, como explicamos antes. No aceptar eso es como “no aceptar
la imposibilidad de la cuadratura del circulo”. Queda la cuestión imposible de
conocer las razones de porque Dios creó todo. Sin embargo, parece un
razonamiento aplastante incluso para los ateos. Existe el mal porque existimos.
Tiene que ser así o no existiríamos.

No es que Dios sea incapaz en su infinito poder de eliminar
el mal, es que si lo hiciese, no sería un universo lo que existiría, si no Él
mismo, algo con sus propias características. ¿O acaso existen triángulos de
cuatro ángulos?

Solo madurando podremos llegar al punto de superar al mal, y
alcanzar al final lo que no puede ser al principio: la perfección, derrotando
al mal por estar con el Bien Absoluto (para los creyentes, Dios). Tal vez en
esto consista la Parusía Cristiana
(la segunda venida de Cristo, al final de los tiempos). Mientras tanto,
existirá el mal.

¿Es así realmente? Resulta muy tentador aceptar esa
proposición. Es un razonamiento tremendo que puede destruir el bastión del
ateismo (un Dios bueno no puede existir porque permite el mal, o un Dios
perfecto no puede existir porque no puede vencer al mal). Sin embargo, un sano
escepticismo nace, pues no se quiere tomar medidas precipitadas. Pero no se
encuentran fisuras en la búsqueda. ¿Qué opina el lector de todo esto?

Terminando, antes, una aclaración. Esto es al fin y al cabo
una búsqueda filosófica para hacer menos amargo nuestro dolor en el mundo. El
mal existe, y alguien que haya perdido, por ejemplo a un ser querido, no se le
pueden dar estas explicaciones, pues son muy fáciles de conocer, pero no ayudan
para mitigar el dolor que se produce. El mal solo se le vence luchando contra
él. Hay que apoyar a quien lo sufren, no buscar razones de ser para algo que al
fin y al cabo es irracional.

El Sembrador

Por alguna extraña razón, me vino una inspiración en forma de esta
reflexión. Me parece algo mejor que la anterior. No sé. Cómo siempre,
una experiencia personal me lleva a hacer una crítica general. Casualmente, el Evangelio de hoy era sobre una parábola que tiene mucho que ver con esta reflexión. Me
gustaría, cómo siempre, que si alguién la lee, me comentará que le
parece. Muchas gracias.

PD. Por cierto, La palabra final con la que termino "AMOR" no sé
refiere al amor de pareja "Ero", ni al amistoso "Filio", si no al más
general "Agapé".


EL SEMBRADOR

La mano que
recogía mi siembra estaba vacía. Hacía sol. Un calor abrasador. Estaba de
siega. Pero había perdido toda la
siembra
. El mal tiempo, y las malas situaciones la había echado a perder.
Era curioso ver cómo todo el trabajo de un año no tenía valor alguno. ¿Qué era lo que podía hacer ahora?

Es fácil
desesperarse. Cuando todo nuestro esfuerzo es baldío, nuestro ánimo se rompe, y
no sé sabe que hacer. Se cae en la resignación. Otros siguen luchando.

Yo soy segador. Lo he sido toda mi vida.  Mi padre lo era, y el padre de mi padre
también lo era. Es una tradición milenaria en mi familia. Tengo constancia de
que ellos también estuvieron en dificultades. Mas mi situación ahora es
ruinosa. Todavía tengo más grano, puedo luchar para el año que viene. Pero arriesgarme
a perder otra cosecha significaba poder perderlo todo, y no poder remontar mi
campo. Ya no podría seguir siendo
sembrador.

¿Qué
decisión tomar? De acuerdo, reconozco que no es la primera vez. Siempre volví a
luchar y echar más grano. Pero no crece nada. El campo es estéril. Pero yo creo en este campo. Sé que es fecundo
como el que más. Pero es una fe vacua mientras mi campo no de señales dé vida.

Tengo miedo
al representante del Estado. Cuando me venga a pedir explicaciones, ¿qué le voy
a decir? No puedo decirle que no tengo
nada.
Los primeros granos me los dio el Estado, y siempre vuelve a exigirme
avances. Si me dio grano, y no tengo nada, estoy perdido. Y si no he producido
nada nuevo, me impondrá graves sanciones.

Los seres
humanos estamos llenos de miedos,
fobias, pasiones
. Nadie nos ha enseñado a vivir y tenemos que aprender por
nosotros mismos. Buscamos razón en nosotros mismos, y cultivamos nuestras
existencias. Después recogemos una vez muertos. Seremos lo que somos, y fuimos lo que seremos.

Yo soy
sembrador. Mi campo no produce nada. Pero amo mi campo. Tengo fe en él. La fe
prevalecerá, mi esperanza dará grano. Mi
nombre es AMOR.

Frustración

Las nubes
rompen la claridad del día. Ciertamente, su presencia se hace molesta. ¿Quién
las ha llamado a presentarse? Mi poder humano es incapaz de hacer nada ante una
fuerza de la naturaleza. Mi esfuerzo es
inútil.

Eso
pensábamos todos. Vengo del futuro.
De un futuro mítico que nunca será real, pues es producto de mi imaginación.
Allí las cosas son como yo quiero que sean. Tengo el poder. Soy absoluto.

Pero no, no
lo soy. Esas puñeteras nubes. No se
mueven. Son insidiosas, son horrendas. Están dónde yo no quiero que estén. Las
ordeno que se muevan y no hacen nada. Lo he intentado todo. Estoy harto. Cuando parece que va a
clarear, se vuelven más fuertes.

 Al
principio, querido lector, yo no las di demasiada importancia. Me parecían
bonitas al paisaje. Pero según fue pasando el tiempo, me fui obsesionando.
Llevo mucho tiempo con este problema.

Las he
sobrevolado, las he calentado, las he disparado hasta yoduro de plata. No ocurre nada. Son impasibles,
inmisericordes. Cada zona que visitan, es declarada zona catastrófica.

Me ha hecho
dar cuenta, yo no soy el absoluto de
mi futuro. Solo un actor.

Me resigno,
y veo cómo aquellas formas van carcomiendo mi mundo mientras se ríen
sarcásticamente.

Lo veo a mi
alrededor. Nos creamos ídolos.
Formas de sustento que nos hacen sentir felices, pero que no son más que
gigantes de pies endebles, que caen
ante la primera tormenta. La verdad no nos interesa. Solo nos interesa nuestro
interés, nuestro yo inmediato. Estamos cerrados ante el mundo. Y lo peor de
todo. No somos conscientes de ello por culpa de nuestra tormenta de comodidad.

Niños que
llegamos a ser adultos, y no dejamos de ser niños.

He tratado
de todo con las nubes. He probado de todo. Y sé que la solución existe, más no
la he tenido en cuenta. Dime, amigo, ¿qué solución he de tomar? Estoy más que harto.

Desde aquí,
este “crononauta” del futuro ha de despedirse, avisando del futuro
mítico que ya ha comenzado. De un peligro que toma forma día a día. Del
derrumbe de la propia civilización. De nuestra civilización interior. Nuestra alma.

José María de la Torre Bugidos
01/03/2010

Polémica y escándalo político contra el Cambio Climático

He tardado tres días en enterarme, a pesar de ser un tema que me gusta, en el escándalo que ha provocado el hackeo al CRU (Climate Research Unit) de la Universidad de East Anglia, al este de Reino Unido. Es una organización, que dirigida por Phil Jones, es uno de los centros más importantes en cuanto a la investigación del fenómeno denominado "Cambio Climático" se refiere. Los peores parados son el mismo Phil Jones y Michael Mann, autor del famoso Palo de Hockey climático (llamado así porque supuestamente la gráfica de temperaturas globales a través de los años tenían esa forma)

Centenares y miles de e-mails privados de este centro se han hecho públicos, muchos con un contenido poco menos que indignante por lo que su significado acarrea.

Sin entrar al debate sobre los métodos con los que se han obtenido unos datos privados, esta títanica cantidad de información filtrada contiene información acerca de cómo los científicos aquí manipulaban los datos que no se ajustaban a lo que ellos querían, es decir a lo que el IPCC quería, o lo que es lo mismo, a lo que lo políticamente correcto nos impone en la forma de la lucha contra el Cambio Climático.

Me ha sorprendido cómo no ha habido casi nada de eco en nuestro país de algo que es tremendamente importante en nuestras economías. Dentro de poco se realizará la "United Nations Change Climate Conference" en Copenhague, una cumbre del clima que tiene que crear un acuerdo que sustituya a Kyoto, del 7 al 18 de Diciembre de 2009. Allí se van a tomar decisiones que va a afectar a una economía mundial en crisis, con datos manipulados.

Los afectados conjuran que esto es una conspiración contra ellos, ahora que "casualmente" esta tan cerca esta cumbre mundial tan importante, pero la realidad es que no han negado el contenido de los e-mails, sobretodo de los más polémicos, y han admitido el "hackeo" a su sistema. De hecho su Web escribe:

"This website is currently being served from the CRU Emergency Webserver.


Some pages may be out of date.


Normal service will be resumed as soon as possible.
"

A lo que supongo que tiene mucho que ver con lo ocurrido (puede que no). La única defensa que se esgrime esta gente es que divulgar el contenido de los correos es un "delito criminal". (Sí, por supuesto, pero "Quien roba a un ladrón…")
 
No voy a entrar a comentar algo que su sola divulgación es "supuestamente" ilegal. Abajo pondré enlaces de sitios, tanto en castellano cómo en inglés, que tratan el tema con mucha más profesionalidad que yo, y dónde si se pueden leer, ya sea parcialmente, o completamente los correos dichosos.

ENLACES DE INTERES:

Español
Foros MeteoRED
Blog de Anton Uriarte
Blog "Desde el Exilio"
Blog "Materia, pero Oscura"
Mitos y Fraudes

Inglés:
"Bishop Hill" Blog
Real Climate
YouTube: Climate Change Bombshell: Dr. Tim Ball on the hacked CRU emails

Y muchos más. Internet está que arde. No pongo los enlaces a los correos de manera directa "porque es un acto criminal", pero en los enlaces arriba puestos, y buscando en internet, fácilmente se encuentran.

Es posible que este escándalo, que daña lo políticamente correcto, sea pronto acallado. De hecho, yo he tardado casi cuatro días en enterarme de algo que si hubiese sido al revés (escépticos manipulando datos), lo hubiésemos sabido de inmediato. Pero también es posible que todo este montaje se derrumbe, si la gente con ansia de verdad persiste.


En mi opinión personal, he de reconocer que hace tiempo yo era un escéptico del Cambio Climático, no tan en beligerancia, o contra-ecologista, si no porque, a través de muchos sitios que ofrecen multitud de datos, se me había sembrado la duda de algo que mucha gente ve muy claro. Y todo empezó leyendo la novela de Michale Crichton "Estado de Miedo" hace 3 años. Novela que tampoco es la panacea, pero muy bien informada al respecto (al menos el difunto escritor era uno de los pocos que ponían su extensa bibliografía en la que se había basado al final de sus libros).

Veía todo el negocio del Cambio Climático más "anti-ecologista" que lo que se les tachaba a los "escépticos" (dicho de manera despectiva). No negaba lo complejo del clima, y no ponía la mano en el fuego sobre calentamiento o no; pero sí me informaba, y la realidad era que nada en los datos parecía acorde con la histeria general.

También el informarme en temas sobre la Eugenesia pasada, y sus aplicaciones modernas, me había hecho dudar de muchas "verdades" que damos hoy por supuestas. Muchas veces el consenso científico, en aras de la política o la economía, y traicionando al propio método científico, ha creado verdaderos monstruos de mentira y podedumbre. La propia eugensia lo era. Y el ecologismo radical de hoy en día y la eugenesia pasada beben de la misma fuente malthusiana.

No obstante, puesto que no soy cientifico, y no tengo un don de palabra muy potente, siempre me había quedado a la sombra. Dar a conocer al ciudadano medio que no conoce nada de esto de manera breve es una tarea sencillamente imposible. Algo intentaba, pero con la boca pequeña.

Yo sospechaba que esta gente hacía lo que ha sido destapado, pero nunca imagine que se destaparía. No obstante, tal vez esto no desmienta el Cambio Climatico, puesto que lo que hace es mostrar la falsedad de un fenómeno que muchas más instituciones investigan, todo bajo las alas del IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Clímatico) de la ONU, pero sí pone en tela de juicio los métodos y las conclusiones de muchas "verdades" de la ecología actual. Porque si por dinero mienten en esto, en cuantas otras tan o más importantes no mentirán por lo mismo…

Es un escándalo político de un tema científico, no ofrece datos que refuten el Cambio Climático. Pero en los correos intervenidos, se indican cómo muchos datos que indicaban un enfriamiento de la tierra en un periodo de tiempo concreto del siglo pasado, eran sencillamente eliminados, o deformados.

Porque cuando las aguas del río suena…. agua lleva.

Reflexión sobre el Amor Conyugal

NOTA: El presente texto es el único que traigo al mundo público de una serie de reflexiones que he hecho en el retiro que he realizado de diez días en el Monasterio de San Pedro de Cardeña (Burgos). Fue el que más me gustó, pues expresa a la perfección mis ideas. La escribí a mano, es muy filosófico y tiene tono algo indignado. El tema es el Amor, en su faceta de la pasión entre un hombre y una mujer.



Hay ciertas constantes que veo muchas veces en las personas. En el tema del amor, entendido aquí como el término filosófico “eros”, es algo que muchas veces sale de manual. Parece programado.

El otro día recibí, en una amena tertulia, un consejo. Esto me recordó a lo que he oído muchas veces a la gente “Te mereces una buena chica. Busca a alguien que se acomode a tus convicciones y valores”.

No desmiento el posible valor de ese consejo. Pero no concibo la vida cómo un solo mero portador que ha de buscar el mejor complemento para la generación siguiente. No.

Para mí, este tipo de amor, conyugal, ha de basarse en un sentimiento único e indescriptible. Dos almas únicas e irrepetibles que se complementan por lo que son, no por lo que han hecho. Una unión más luminosa que la más brillante luz material.

No sé explicarlo mejor. Es cómo describir los colores básicos a un ciego de nacimiento. No se puede.

Un amor tan puro e inocente, que rompe las barreras de tiempo, la distancia, la desidia, la desilusión; un amor que lo puede todo y lo aguanta todo, como dice San Pablo a los Corintios.

Otros tal vez llamen a esto “Obsesión”, incluidos muchos que a pesar de que su ideal de amor pudiera ser este comentado, no actúan, ni comprenden lo que esto realmente significa.

Tal vez sea eso. Solo “Obsesión”. Una sensación que si no es correspondida, entra en una especie de fiesta masoquista que hunde en la desesperación.

No obstante, a título personal, conozco muy bien lo que es una Obsesión, y los síntomas que tiene. He superado obsesiones compulsivas, y conozco el rostro infernal del sufrimiento del propio “ego”.

Pero lo que he descrito sobre el amor anteriormente, no lo veo como una mera obsesión. ¿Una obsesión permitiría ir por el interés de la otra persona?, ¿aguantaría los celos?, ¿aguantaría impulsos desbordados del subconsciente?, ¿miraría solo por su bien, ignorando el propio?, ¿aconsejaría y apoyaría en temas que provocarían un dolor propio, con ojos realistas, no para mal, si no para bien; solo por querer por lo que es?

Es más, ¿sabría reconocer los defectos indefendibles y las faltas del ser amado?, ¿impediría el dejarse manipular en los ideales más profundos de uno mismo?

En definitiva, ¿miraría una obsesión el bien de la otra persona, y no el suyo propio?

Si todo lo anterior es obsesivo, entonces, el que escribe es obsesión. Y no merecería a nadie, porque no tendría más que Obsesión, y no Amor. Yo solo sé amar así.

Pero entonces, ¿qué es Amor? (en los términos que hemos hablado hasta ahora)

¿Es acaso una sensación corpórea de filial y genética unión carnal reproductora?
¿Es acaso solo un instrumento para traer hijos, y por lo tanto hay que buscar la mejor compañía para eso?, ¿la más adecuada a la ideología de uno mismo?

¿Qué es? Porque si es eso, algo inscrito en nuestros genes, y cualquier hembra o macho vale, yo, personalmente, prefiero no amar, y estar solo de por vida. Prefiero mil veces lo que muchos han llamado obsesión.

La pareja, ni mucho menos la familia, debe ser el método de satisfacer nuestras necesidades humanas, en este caso carnales. Eso sí me parece a mí obsesivo. Poner el “Yo” por delante, y hasta no conseguir mis objetivos, no parar (fin que es justificado por mis medios).

La pareja es el producto, el fin, de una unión de dos almas que ni ellas mismas saben porqué están unidas. Dos almas que anteponen el “” antes que el “Yo”; y cómo escenario tienen a Dios.

Tener hijos sería, entonces, el resultado de ese acontecimiento excepcional, que es tan fuerte, que puede crear “VIDA”. No es el objetivo de la vida, si no el resultado de una entrega sin reparos. Además, como se ha concebido esa vida, se la ama sin mesura. Pero eso es tema aparte al aquí tratado.

Así pues, se podrá fracasar en un sentimiento que puede no ser recíproco (algo imprescindible), tirar a la basura meses, años e incluso décadas de esfuerzos e ilusiones en pos de un ideal imposible en el que se cree ciegamente, en el que se tiene fe; y en el que al final se desiste y sufre. Pero eso no es obsesión.

Si Dios, para los cristianos, es “Trino”, yo veo a la pareja, y al matrimonio como una humilde “Binidad”; un ente que es uno, pero tiene dos almas. Un sencillo símbolo de Dios en la Tierra, pero que brilla con luz propia, más que todo el Universo material junto.

Por lo tanto, que no vengan los demás diciendo al resto: “Esto es una Obsesión” o “Busca una buena chica acorde a ti”, “Te mereces algo estable”, “Cobarde, que no te enfrentas a tu realidad”.

No tienen ni idea de lo que he expresado antes, ni de lo que en definitiva, es el Amor para el autor de este artículo. Por esta misma razón, y por ser yo un hombre, no vengan con el cuento de que nosotros no sabemos nada del amor, y que solo pensamos en nuestra satisfacción, generalmente sexual. No tienen ni idea de lo que es ser Ser Humano.

Tal vez yo no sepa tampoco ser Ser Humano, pero sí sé lo que soy cómo humano. Así que, concluyendo, no quiero cuentos en lo que nadie, salvo Dios, sabe.

José María de la Torre Bugidos.